La UCR bonaerense busca adelantar la interna para salir de la parálisis

El radicalismo en la provincia de Buenos Aires está en un momento clave. Esta semana puede definirse si la elección interna pautada para el 6 de septiembre se adelantará a finales de mayo o principios de junio. Pero detrás de esta discusión se esconde algo más relevante: se busca cerrar una de las crisis más duras del histórico partido en los últimos años y reorganizar el mapa de poder interno pensando en 2027.

El viernes pasado, más de 500 dirigentes se reunieron en el Club Talleres de Mar del Plata. El senador nacional Maximiliano Abad lideró un acto que se sintió como una demostración de fuerza. Se vio la presencia de figuras que, hasta hace poco distantes, se alinearon en la urgencia de un cambio dentro del partido.

Entre los asistentes, se notó especialmente el regreso simbólico de Daniel Salvador, exvicegobernador y fundador de Adelante Buenos Aires. Después de un tiempo apartado, volvió a compartir escena con Abad. Su participación fue clave para consolidar un bloque que, aunque variada en la asistencia de líderes nacionales, cuenta con el respaldo del sector de Evolución, liderado por Martín Lousteau, y el apoyo del exintendente de San Isidro, Gustavo Posse, así como de legisladores nacionales como Karina Banfi y provinciales como Diego Garciarena.

Esta unión entre sectores que hasta recientemente se enfrentaban en los tribunales tiene un objetivo claro: impulsar una renovación integral de la cúpula partidaria, que actualmente dirige Miguel Fernández. El bloque busca sumar apoyos del radicalismo renovador para disputar el control del Comité Provincial, dejando atrás una etapa de crisis institucional.

En el acto, Abad recibió el respaldo explícito de siete intendentes de los 27 que tiene la UCR en la provincia. La lista incluye a Emilio Cordonnier de Ayacucho, Esteban Reino de Balcarce y Osvaldo Dinapoli de General Belgrano, entre otros.

Sin embargo, la lucha sigue. Fernández mantiene su resistencia con un sólido grupo de jefes comunales. Para fortalecer su posición, realizó una gira por distritos del interior, donde consiguió el apoyo de varios intendentes. Su mensaje es claro: el partido debe concentrarse en resolver los problemas de los distritos antes de pensar en elecciones.

La tensión ha llegado a tal punto que se canceló la visita del presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella, a La Plata, poniendo en evidencia la división interna. Algunos intendentes se han manifestado preocupados por la falta de diálogo entre la cúpula nacional y los propios dirigentes.

De aliados a rivales: la ruptura post 2024

Para entender la dinámica actual, es esencial retroceder a la interna de 2024. En esa ocasión, el abadismo impulsó a Fernández como candidato, mientras que Evolución apoyaba a Pablo Domenichini, cuyo perfil era más crítico con la conducción de ese momento. La elección terminó en un escándalo judicial que llevó a un acuerdo de emergencia: Fernández preside un Comité de Contingencia y Domenichini, una Convención provisional.

La relación entre Abad y Fernández se rompió en 2025 por desacuerdos en un acuerdo electoral que Fernández forjó con sectores como Emilio Monzó y Florencio Randazzo. La UCR quedó fragmentada, lo que tuvo un alto costo en las urnas. Los intendentes que ahora se alinean con Abad coinciden en que la búsqueda de una “tercera vía” ha sido destructiva y dejó a los municipios debilitados frente a un gobierno provincial que les adeuda fondos importantes.

La crisis en la Legislatura y el horizonte 2027

La lucha interna también ha tenido su eco en la Legislatura bonaerense. La unidad histórica del bloque radical se rompió, se crearon nuevos espacios, y se complicó aún más la posibilidad de acuerdos como Somos Buenos Aires, acentuando la división parlamentaria.

Dentro de este reordenamiento, la exabadista Lordén formó una nueva bancada con otros legisladores alineados con Fernández, lo que refleja la reconfiguración política en juego. Mientras tanto, desde el bloque de Abad, se considera pedir que las elecciones se realicen entre el 31 de mayo y el 7 de junio. La idea es que, si las provinciales se adelantan en 2027, necesitan contar con autoridades en funciones para organizar alianzas y recorrer la provincia con tiempo suficiente.

El debate de esta semana gira en torno a la fijación de la fecha de la elección interna y quién tendrá el control sobre las negociaciones futuras del partido. Si el gobernador Axel Kicillof decide desdoblar las elecciones, los radicales saben que no pueden permitirse entrar al final del año con una conducción cuestionada.

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